miércoles, 26 de mayo de 2010

Más apuntes socioeconómicos

La situación geográfica del Courel, como área de montaña y por lo tanto parcialmente aislada del resto del territorio y con evidentes condicionantes topográficos y bioclimáticos para el desarrollo de infraestructuras, edificación, actuaciones agropecauarias, etc, unida a sus características y evolución demográfica histórica y reciente explican el marco socioeconómico actual. Una población decreciente, muy envejecida, concentrada en una serie de pequeños núcleos diseminados por las laderas y algunos fondos de valle por toda la sierra.
Las actividades que alutinan a la mayor parte de la población ocupada son las propias del sector agrícola (35%) y los servicios (34,7%). (Datos de 2001, IGE) A pesar de que progresivamente se están abandonado gran cantidad de explotaciones agrarias, son este tipo de actividades las tradicionalmente dominantes en los espacios rurales. El alto porcentaje de población dedicada al sector terciario obedece a los empleados en los servicios públicos, administración local, banca y pequeños comercios. Una porción menor de trabajadores (18%) se dedican fundamentalmente a actividades extractivas, en las canteras y pizarreras. [Gráfico: elaboración propia con datos del IGE]

Así pues tenemos una población en proceso de envejecimiento y declive, que está abandonando sus actividades agrarias tradicionales ante la falta de rentabilidad y que ante la falta de expectativas progresivamente tiende a buscar salidas laborales en otros espacios, bien en otros concellos limítrofes o bien en otras partes de la provincia.
Este abandono de la montaña genera además el abadono de cientos de viviendas, de aldeas enteras, que en muchos casos se trata de construcciones tradicionales de alto valor etnográfico y cultural.

Esta situación fue probablemente uno de los factores determinantes para que durante los años 90 y la primera década del presente siglo se llevasen a cabo ciertas políticas de fomento y apoyo de la rehabilitación de viviendas en el Courel. Estas medidas se concentraron fundamentalmente en una serie de núcleos seleccionados por su especial valor etnográfico y arquitectónico, así cmo por su situación cercana a la de "pueblo-fantasma" debido al vaciamiento demográfico. Fueron (y son) sostenidas por fondos procedentes de programas de la Unión Europea, así como de la administración regional o también iniciativas privadas. Seceda y Froxán son dos de las aldeas en proceso de rehabilitación/reconstrucción.
Con esto se pretendía fomentar la compra y rehabilitación de viviendas, para tratar de recuperar en cierto modo la resencia humana en estos lugares. Otra cuestión sería si se trataría de uso como vivienda secundaria y vacacional, de establecimientos de turismo rural, o incluso nuevos residentes permanentes.

Aún así, los procesos de declive demográfico y falta de alternativas siguen ahí...

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