El culebrón parece que va a continuar. A pesar de su más que evidente valor ecológico y paisajístico, de su papel de refugio de decenas de especies vegetales y animales, de ser un área de montaña, a pesar de formar parte desde hace tiempo de los espacios clasificados en la Red Natura 200o (figura de protección creada por la UE)... y a pesar del trabajo intenso por parte de organizaciones y asociaciones ecologistas y culturales, así como por parte de gran parte de los propios habitantes del Courel y determinadas personalidades del mundo de la investigación y la universidad... a pesar de todo ello O Courel parece que de momento seguirá sin ser declarado Parque Natural.
Sin duda una de las claves del debate y de todo el asunto gravita en torno a qué tipo de actividades podrían o no ser llevadas a cabo dentro de los límites que determina el marco de "Parque Natural". Así, mientras que para unos el mayor grado de protección que esta figura conferiría a los espacios naturales permitiría, además de su mejor conservación, poder emplearlos -de forma sostenible- como recurso de indudable atractivo turístico y como valor añadido a la oferta de turismo rural o turismo ecológico. Sin embargo para otros agentes sociales las limitaciones que esa protección implica impediría el desarrollo de determinadas actividades, como por ejemplo las industrias mineras, que podrían suponer una alternativa rentable y todo una balsa de salvamento para una región que ve como su población envejece y decrece de forma gradual, y que sus tradicionales actividades económicas agrícolas y artesanas no consiguen levantar la situación.
El debate está sobre la mesa desde hace quizá demasiado tiempo.
Prensa (1 de mayo 2010)
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